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Cómo ser el #1. Cómo se llega a ser el mejor en algo. Estudios cientificos sobre Máxima Excelencia.

Cómo ser el #1. Cómo se llega a ser el mejor en algo. Estudios cientificos sobre Máxima Excelencia, por Miguel De La Fuente

“Haz mucho de algo y tendrás éxito. Haz incluso más y serás un genio. Haz incluso más y te convertirás en una leyenda”
Dr. Gary S. Goodman

¿Qué hace falta para ser realmente bueno, extraordinario, excepcional en algo, para ser el número uno, un campeón? ¿Cuál es el secreto de los mejores profesionales de elite? ¿Cómo puede uno ser el mejor del mudo en algo?

Hace unos años estaba leyendo el periódico Español “el mundo”, en su versión digital ya que en ese momento me encuentraba en Panamá y aquí no se recibe este periódico en su versión física.

Estoba leyendo como el tenista Rafael Nadal, el cuál a sus 25 años era considerado como uno de los mejores jugadores en la historia en tierra batida, ha pulverizado todos los records en este tipo de superficie, responde a las acusaciones de dopaje por parte de la prensa Francesa. En Francia salieron unos comics y caricaturas insinuando que los deportistas españoles, entre ellos Nadal, se dopaban.

Nadal respondió tajantemente, diciendo que el único secreto de su éxito es “esfuerzo y trabajo duro “que entrena como un maniaco todos los días de su vida, y lo lleva haciendo desde que tenía 8 años.

Entrena una media de 8 horas diarias, no solo en la cancha de tenis, sino en el gimnasio haciendo pesas, movimientos de coordinación, flexibilidad, y diferentes tipos de entrenamiento físico. Es decir, su vida está dedicada a una sola cosa, ser lo mejor que puede llegar a ser en el deporte de tenis. Maximizar su potencial como tenista es su prioridad.

El punto aquí es que los mejores en algo son normalmente los que más tiempo invierten en una actividad específica.

Un talento es algo con lo que naces, una habilidad por  otro lado es algo que consigues a través de muchas horas de dedicación, de sudor, de entrega, de sacrificio.

Si miras al espectro de los mejores de la historia en sus respectivas profesiones, como por ejemplo un Michael Phelps en natación, o un Michael Schumager en Fórmula 1, un Rafael Nadal en tenis, un Tony Robbins en motivación, un Lance  Armstrong en ciclismo, un Michael Jordan en baloncesto, un Pavaroti en opera, un Einstein en Física e investigación, o un Edison en inventos, todos tienen una característica en común.

Son obsesivos en su dedicación y en las horas que dedican a mejorar. Su vida es eso.

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Los  investigadores ingleses Michael J. Howe, Jane W. Davidon and John A. Sludoba en un estudio extenso y exhaustivo llegaron a la conclusión de que “La evidencia que hemos encontrado…no apoya la teoría de que la excelencia es el resultado de un talento natural”.

Después de muchas horas de investigación y de analizar a los mejores en sus respectivas ramas encontraron que los mejores son generalmente los que más horas invierten en algo.

Te pregunto, ¿en qué te gustaría ser realmente bueno, tenis, ajedrez, diseño grafico, leyes, presentador de televisión? La pregunta es importante porque sea lo que decidas, vas a pasar la mayor parte de tu tiempo haciendo eso.

Cuanto más tiempo de práctica invierte una persona, mejor tiende a ser, más alto es su nivel de excelencia en esa actividad. Esa es la conclusión a la que llegaron los investigadores.

El talento natural puede ser importante, y puede dar un empujoncito al principio. Sin embargo, la mayoría de “los grandes” no demostraron un talento muy bueno al comienzo de sus carreras, más bien mediocre.

A través de una práctica masiva y una entrega total a sus sueños, o a aquello en lo que querían llegar a ser, se convirtieron en grandes en sus profesiones.

En la mayor parte de las profesiones o actividades, las personas aprenden rápido al principio, después progresan más lento y llega un momento que ese progreso se detiene. En ese momento resulta muy difícil mejorar.

¿Te ha pasado en algo que querías aprender? Al principio es muy fácil progresar. Cuanto mejor te haces, el mejoramiento es más lento y lleva más tiempo

Sin embargo, hay unos pocos profesionales que mejoran durante años, e incluso décadas y llegan a ser realmente excepcionales.

Según el profesor e investigador K. Anders Ericsson, de la universidad del estado de Florida, el desafío fundamente para los investigadores en este campo es ¿porqué hay personas que siguen mejorando durante muchos años cuando la gran mayoría de los profesionales se estanca?

Investigadores a nivel mundial han realizado estudios variados después de la investigación principal realizada por Ericsson, muchos de ellos enfocándose en música, deportes y ajedrez, los cuales son fácilmente medibles.

La primera conclusión es que nadie es realmente excepcional sin trabajo. Es bonito pensar que si encuentras la actividad en la que tienes talentos naturales, serás bueno desde el primer día. Sin embargo, esto no ocurre así.

No hay evidencia de una habilidad excepcional, sin experiencia o practica.

Esto refuerza la teoría de que no hay atajos, que incluso las personas con más altos logros necesitan unos 10 años para llegar a ser excepcionales, de primera clase.

Este patrón está tan marcado en las investigaciones que es conocido como “La Regla de los 10 años”.

Y uno se puede preguntar, ¿Qué pasó con Bobby Fischer, quien se convirtió en un gran maestro del ajedrez con tan solo 16 años? La regla de los 10 años se mantiene. Para cuando llego a ser un gran maestro del ajedrez llevaba practicando y estudiando intensamente más de 9 años.

La regla de los 10 años representa un estimado, la mayoría de los investigadores lo consideran como un mínimo, no una media. En muchas áreas de especialización como la música o la literatura, la elite necesita una experiencia de 20 o 30 años antes de llegar a la cúspide.

Así que la grandeza no es regalada a nadie, requiere de un trabajo duro. Sin  embargo, a pesar de que hay mucha gente que trabaja duro, no progresa, ¿Qué es lo que falta?

Lo que falta es lo que los investigadores llaman la “práctica deliberada”. ¿A qué me refiero?

Los mejores en cualquier campo son aquellos que invierten el mayor número de horas en lo que llaman la practica deliberada”.

Practica deliberada” es la actividad dedicada a mejorar rendimiento y habilidad existentes, en otras palabras, práctica para hacerse mejor en algo.

Es la práctica que intenta mejorar un poco el nivel de habilidad, normalmente conlleva alto grado de repetición y aporta un feedback constante.

Por ejemplo, el pegar 200 pelotas de golf no es práctica deliberada, y es por eso por lo que la mayoría de los jugadores de golf no mejoran.

Pegar 200 pelotas de golf con la intención de dejar el 90% de esas pelotas a un metro de la bandera. Eso es práctica deliberada.

Continuamente observando los resultados, realizando ajustes apropiados y haciendo eso durante muchas horas todos los días. Eso es “práctica deliberada”. Hay una gran diferencia.

La consistencia es crucial. “Profesionales de elite en ramas diversas, se han encontrado que practican de media lo mismo todos los días, incluido los fines de semana”, señala Ericsson.

Por ejemplo, el nadador y record de 8 medallas olímpicas en una misma olimpiada, Michael Phelps entrenaba prácticamente todos los días del año. Entrenaba el mismo tiempo los días de semana que los fines de semana, e igual que días festivos, puentes e incluso Navidad o año nuevo. Prácticamente la mitad de su vida la ha pasado en una piscina.

Los mejores entrenan todos los días de su vida y lo hacen muy duro.

Michael a los 8 años entrenaba 1 hora y media todos los días. Para cuando tenía 11 años entrenaba 2 horas y media todos los días y ahora que es profesional alrededor de 6 horas todos los días (hasta que competía para las Olimpiadas)

 

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Su tiempo de entrenamiento no cambiaba por el día. Era regular y constante. Algo similar ocurría con el ciclista y ganador de 7 Tours de Francia, Lance Armstrong (desafortunadamente también se dopaba). Todos los días regularmente, sin faltar un entrenamiento.

En un estudio de más de 20 años realizado por Ericsson, el mejor grupo de profesionales a nivel mundial, tenían una media de 10,000 horas de práctica deliberada a lo largo de su vida.

Los siguientes mejores tenían una media de 7500 horas de práctica deliberada, y los siguientes 5000 horas invertidas.

¿Sabes lo que son 10,000 de práctica deliberada?

Si practicas 5 horas al día todos los días del año, incluidos festivos, vacaciones y puentes, serían unas 1700 horas al año y alrededor de unos 7 años. La pregunta es,

¿Quién puede entrenar intensamente 5 horas al día todos los días de su vida? Por eso los investigadores consideran el mínimo unos 10 años.

La misma historia sucedía en medicina, ventas de seguros, y virtualmente todos los deportes estudiados.

Cuanto más horas invertidas de práctica deliberada, mejor rendimiento, resultados, y habilidad.

Una mega cantidad de horas resultaba en una habilidad excepcional, y ser de los mejores en su campo.

Esta noticia e investigación es triste para los bagos que pensaban que podáin legar a ser genios sin trabajar.

Por eso la única manera humana de ser realmente bueno en algo es encontrar tu pasión, algo que realmente te apasiona hacer ya que vas a tener que pasar mucho tiempo haciendo eso. Es muy poco probable que vayas a triunfar en algo que o te gusta.

Investigadores también encontraron que a pesar de que hay niños genio, con grandes talentos desde muy pequeños, la gran mayoría no llegan a ser prodigiosos en su profesión.

Por otro lado, la gran mayoría de profesionales con habilidades excelentes, no demostraron ningún talento a una edad temprana.

“Obviamente, algunos rasgos son heredados, como la estructura ósea, el color de piel, y algunas otras, y eso lleva a pensar que una persona con 1.40 centímetros de altura no llegará a ser campeón de la NBA. Sin embargo, incluso hay casos en que las características naturales han sido superadas y se pueden ver a campeones de ajedrez con un 90 de coeficiente de inteligencia”, según comenta Ericsson.

Cuanto más estudian los investigadores, más encuentran el modelo de la práctica deliberada.

A lo largo de la historia hemos tenido evidencia de esta teoría. Por ejemplo, Winston Churchill, uno de los oradores más destacados del siglo 20 practicaba sus discursos por horas, compulsivamente, todos los días, intensamente.

El gran Vladimir Horowitz, dijo la famosa frase, “Si no practico un día, yo me doy cuenta. Si no practico dos días, mi mujer se da cuenta. Si no practico tres días, el mundo se da cuenta”. La misma frase ha sido atribuida al gran Luciano Pavarotti, y otros más.

Muchos atletas son legendarios en su brutal disciplina en su práctica deliberada diaria. En baloncesto, Michael Jordan practicaba intensamente después de la ya intensa práctica del equipo. Continuaba practicando después de la práctica. Hacia su post-entrenamiento personal.

Posiblemente si hubiese tenido tanto talento natural no hubiese sido eliminado del equipo de baloncesto del colegio.

En fútbol Americano, uno de los mejores receptores de todos los tiempo, Jerry Rice fué “pasado” por más de 15 equipos ya que lo consideraban demasiado lento para su posición. Esto le motivo a practicar tan duro que otros jugadores se enfermaban de intentar mantener su nivel.

Luego hay otra curiosidad la que encuentran los investigadores; ser realmente bueno, y ser excepcional no es lo mismo.

Hay una pequeña división, y aunque no muy notoria, denota la diferencia entre un número uno y un número dos.

Ser el número uno lleva un esfuerzo brutal y constante, una dedicación y entrega completa, a la que la gran mayoría no está dispuesta a realizar.

Ese es lo que llaman el esfuerzo extra después del esfuerzo. El número dos hace un gran esfuerzo por mejorarse, pero es el número uno el que hace el último esfuerzo y el más doloroso. Es ese esfuerzo extra, después del ya esfuerzo extra el que marca la diferencia.

Por ejemplo, Michael Phelps daba lo máximo en cada entrenamiento, hacia ese esfuerzo después del esfuerzo.

Tenía una rutina en la que practicaba natación haciendo largas repeticiones de 100 metros, podía llegar a hacer hasta 30 repeticiones dándolo todo. Pero para hacerlo más difícil todavía, cada 50 metros tenía que saltar fuera de la piscina, ponerse en posición de salida y volver a empezar desde fuera.

Después de 20 repeticiones el acido láctico era intenso e inaguantable. Ese esfuerzo extra de tener que salir de la piscina era agotador y asfixiante.

Michael decía, “Después de las 20 repeticiones de 100 metros, tu visión se volvía borrosa, no podías ver ni claro ni recto. Te sientes como que no puedes seguir, o incluso moverte. Pero lo curioso, es que si puedes.

Eso es lo que he llegado a entender. En ese momento de máximo dolor y cansancio se trata solo de voluntad y objetivos. Si quieres lograr tus objetivos tienes que hacer lo que sea necesario, tienes que superar ese dolor”

Este tipo de esfuerzo es tan grande y doloroso que solo unos pocos están dispuestos a aguantarlo. La mayoría de los profesionales no lo realizan y se quedan siendo muy buenos. Hay muchos buenos, pero pocos realmente excepcionales.

Sí, me imagino que probablemente al principio estabas pensando que te iba a dar la solución mágica para lograr cosas extraordinarias casi sin trabajar, pero te estaría mintiendo. No hay solución mágica, ni poción mágica, ni nada por el estilo.

A estas alturas de la conversación pienso que sabes que el éxito lleva esfuerzo, la excelencia lleva esfuerzo mucho mayor y cuanto más alto quieras llegar, probablemente, un esfuerzo más grande tengas que realizar.

La pregunta es, ¿Estás dispuesto a realizar ese esfuerzo, a pagar el precio del éxito por adelantado?

¿A qué nivel de excelencia quieres llegar?

Es lo que decía el gran tenista Rafael Nadal, “el secreto de mi éxito es el trabajo duro y el esfuerzo personal, no hay ninguna poción mágica que pueda reemplazar a esos dos”

La única poción mágica que tienes a tu alcance es una dedicación completa y una entrega sin restricciones a tu profesión, trabajo o actividad.

Si quieres ser realmente bueno en algo, llegar a un extraordinario nivel, ya sea deportes, ajedrez, medicina, música, negocios, o crear inventos, tendrás que dedicar un gran número de horas, alrededor de unas 10,000 a esa actividad.

Durante mucho tiempo en mi vida pensé que podía haber atajos, que los genios podían ser suertudos, o que tenían un nivel alto sin tener que dedicar muchas horas a ello. Pero llegué a la conclusión de que el único atajo es tener un gran compromiso con lo que quieres.

La única manera es convertir tus deseos en compromisos. Casi todos los seres con los que hablo quieren ser ricos, pero no están dispuestos a disciplinarse financieramente. Casi todos quieren están delgados y saludables pero no dedican el tiempo necesario a hacer deporte todos los días.

Un sueño sin un compromiso no es nada, es una mera ilusión, un deseo débil que lo más probable no se materialice.  Un sueño con un completo compromiso es una fuerza de la naturaleza, un volcán.

El verdadero recurso que tenemos todos es nuestro compromiso con lo que queremos. Nadie dice que es fácil, en la mayoría de los casos no lo es. No va a suceder de la nada. El universo te lo dará cuando te lo merezcas.

Hemos nacido para ganar, pero hay que ganárselo. Como dicen en ingles, “there is no free lunch” o en castellano, “No hay comida gratis”

No tenemos lo que queremos sino lo que nos merecemos.

Cuando estas realmente comprometido te conviertes en una fuerza de la naturaleza imparable, nada te puede detener a servir al más alto ¡nivel a tu comunidad y humanidad.

Muy pocos logros se pueden lograr sin un compromiso de verdad. Grandes logros requieren normalmente de grandes compromisos y extraordinarios esfuerzos que vayan de la mano.

Antes mencionaba que el mayor desafío de una vida de prosperidad, abundancia y posibilidad es eliminar nuestros propios límites mentales que no nos dejan vivir en la abundancia.

También debemos de eliminar la pereza, la incomodidad de hacer un esfuerzo, siendo ellos posiblemente las mayores limitaciones que podemos tener.

No tengas miedo a hacer un gran esfuerzo por lograr lo que quieres. No tengas miedo a dar lo mejor de ti mismo. No te guardes nada. Todo esfuerzo tiene una consecuencia y un premio, aunque a veces tardemos algo de tiempo en verlos o poderlos disfrutar.

Primero tenemos que eliminar los límites y las dudas mentales para ganar de verdad. Después de haber eliminado los límites necesitamos un segundo paso, un gran compromiso de lograr lo que queremos.

 

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Resumen

  1. El genio no nace, se hace a base trabajo.
  2. No hay evidencia de una habilidad realmente excepcional en algo sin trabajo duro e intenso por muchos años.
  3. No hay substituto de trabajo duro. Lleva un mínimo de 10 años de trabajo intenso y plena dedicación para ser realmente bueno en algo.
  4. No es sólo la práctica sino “práctica deliberada” aquella destinada a mejorar la habilidad en algo la que marca la diferencia.
  5. Los mejores en su profesión dedican una media de 10,000 horas a lo largo de su vida a esa actividad. Esto representa unos 10 años de entrenamiento intenso.
  6. Los mejores en cualquier campo son aquellos que invierten el mayor número de horas practicando la “práctica deliberada”, es decir, haciéndose mejor y mejor. Involucra un alto grado de repetición y feedback para mejorar.
  7. Necesitarás una media de 5 horas al día de práctica deliberada para ser realmente bueno en algo.
  8. La diferencia entre ser bueno y ser excepcional es muy pequeña pero el esfuerzo es sumamente difícil y agotador. Consiste en hacer ese “esfuerzo extra” por encima del ya esfuerzo realizado. Por eso muy pocas personas son realmente excepcionales en lo que hacen, se convierten en verdaderos maestros. Esa pequeña diferencia es lo que convierte a alguien bueno en una leyenda. Muy pocos están dispuestos a hacer ese esfuerzo extra para convertirse en leyendas.

 

Afirmación: Soy un genio. Soy realmente bueno en lo que hago. Soy excepcional. Estoy en el top 1% del planeta y cada día me hago mejor y mejor. Cada día me siente mejor y mejor.  Doy lo mejor de mí mismo a la vida y vivo la vida de mis sueños. Ayudo a otras personas y me siento feliz.

Ejercicio: responde a estas preguntas,

¿Por qué estarías dispuesto a trabajar sumamente duro, a dar lo mejor de mí mismo, la última gota de capacidad personal? ¿Qué es lo que verdaderamente te motiva a trabajar duro?

Por Miguel De La Fuente, fundador de “Mejor Cada Día” y Mejor cada dia Coaching. Puedes contactarle al 507-62463797 para una sesión introductoria de Coaching.

 

 

 

 

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